El ponente invitado a la reunión, moderada por el periodista Giovanni Cubeddu, fue el General Vincenzo Camporini, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

«El concepto de seguridad ha cambiado drásticamente», dijo Camporini. » Tiempo atrás estuvo relacionado con la defensa del territorio, del país, hoy, sin embargo, la amenaza parece haber desaparecido. Hoy en día, la seguridad se entiende como la defensa de las personas, del comercio de bienes, del suministro energético, desde cuyo punto de vista, el Mediterráneo es punto focal. Representa la parte del mundo donde se comparan las diferentes culturas que se encuentran en una relación dialéctica entre sí». Y, en este sentido, ha aclarado el general, el relativismo excesivo de Occidente representa un grave problema, incluso para la seguridad.

«El tema de la seguridad es ante todo una cuestión de conciencia: saber quiénes somos, cuál es nuestra identidad, aunque Occidente se muestra un poco débil en este sentido. Ser consciente de la propia identidad es la condición necesaria para fundar un diálogo, para profundizar en el conocimiento del otro; y conócerse a si mismo significa también saber cuáles son nuestros intereses «. Porque, según Camporini, el interés es la salvaguarda de la propia identidad. «Si el interés está protegido adecuadamente, entonces no habrá nada escandaloso. El interés a largo plazo es, de hecho, mirado con recelo en Italia, mientras que en muchos otros países es una categoría legítima. Sarkozy, por ejemplo, llegó a Libia por intereses nacionales y, ciertamente, no por razones humanitarias.

Otra cuestión que está estrechamente relacionada con la seguridad, de acuerdo con el orador, tiene que ver con la escasa capacidad para interpretar la realidad, así como para entender lo que está pasando, «No se puede reducir todo a las ideas fijas de las categorías, es necesario mejorar el nivel de comprensión. La primavera árabe, por ejemplo, no la había previsto nadie «. Y añadió: «las realidades son complejas, son difíciles de clasificar y entonces tenemos que hacer un esfuerzo extra. Podriamos tomar de nuevo el caso de Libia, por ejemplo: hay que reconocer que se trata de una sociedad tribal y, por lo tanto, consiste en establecer un diálogo a nivel personal, son los contactos individuales los que necesita para encontrar puntos de interés común. En el caso de los intereses de tipo energetico, una base privilegiada de dialogo está representado por gaseoducto a Europa, pero entonces debemos establecer una convergencia de intereses con los actores individuales, recordando que no somos débiles porque la necesidad de energía».

Nos encontramos, pues, con las complejas realidades y problemas que necesitan ser analizados, pero «el problema- concluye Camporini-  es que hoy sólo se habla de dinero, no hay una política exterior o de seguridad. Dentro de la agenda nacional de Europa, este debe ser un asunto de politica interna y por desgracia no lo es».