El pasado 27 de marzo, el CEMOFPSC organizó en Italia la conferencia «En el camino hacia la unidad. Una visión sobre Libia» («On the Path Toward Unity. An overwiev on Lybia»), en el Palazzo San Calisto de Roma.

El encuentro contó con la intervención del Excmo. Sr. D. Mustafa Ali Rugibani, Embajador de Libia ante la Santa Sede, y estuvo moderado por Giovanni Cubeddu, del CEMOFPSC Italia.

Bajo el título «¿Qué hay después de la Revolución del 17 de febrero? (Libya: What’s after the Revolution of February 17th?)», el Embajador realizó un análisis sobre la actual situación de Libia, tomando como referencia los acontecimientos que se sucedieron en este país tras el levantamiento en contra del régimen de Gadafi (muchos de ellos vividos desde su propia experiencia, ocupando distintos puestos en el Gobierno), y el complejo proceso democrático que está atravesando, tras 42 años de opresión.

En este sentido, en este proceso hacia la democracia, hacia la construcción del Estado, el conferenciante sostuvo que la comunidad internacional debe respetar la soberanía del país libio, de una parte, y prestar ayuda para resolver sus problemas internos, de otra. Sin embargo, la aplicación de esta teoría resulta complicada, dado que la Comunidad Internacional está esperando a que Libia exponga sus necesidades, pero su gobierno carece de la experiencia necesaria para hacerlo y, además, las diferencias políticas entre los partidos impiden tener una visión real de las necesidades reales y futuras de Libia. Asimismo, la comunidad internacional no puede prestar ayuda dado que no tiene presencia en el territorio.

En opinión del Embajador, lo que la comunidad internacional quiere es:

l- El flujo continuo de petróleo.
2- Prevenir la inmigración ilegal.
3- Prevenir el llamado «terrorismo».
4- La construcción de un sistema democrático estable es un derecho de Libia, por lo que toda la comunidad internacional debe tomarlo seriamente en consideración.

Por otro lado, éstos son los principales intereses para el Gobierno libio:

l- El respeto a las constituciones legales libias representadas en el Consejo Nacional y el Gobierno electo.
2- No acepta el retorno o la reproducción del antiguo régimen.
3- Rechaza la agresión contra el petróleo de Libia, considerando que cualquier intento de vender o exportar sin la autorización del Gobierno de Libia es piratería, la cual está prohibida internacionalmente.
4- Rehúsa cualquier interferencia en la unidad y la estabilidad de Libia y todos los países deben informar a las autoridades libias de las personas que se buscan.
5- Incriminar el uso de las armas por cualquier milicia contra el gobierno o los ciudadanos.
6- Solicitar a la ONU que envíe fuerzas especiales con el fin de requisar las armas en Libia.
7- No acepta ningún intento de federalismo.
8- Evitar la venta de armas a Libia, exceptuando al gobierno legal.