El ponente del Desayuno fue el Excmo. Sr. D. Kenan Gursoy, Embajador de Turquía ante la Santa Sede, y el debate posterior fue moderado por Giovanni Cubeddu, Vice Director de la revista»30 Giorni», y en él estuvieron presentes representantes de las Embajadas de Marruecos, Egipto, Líbano y Serbia ante la Santa Sede, además de periodistas y expertos en la materia.

«Creo que no es apropiado hablar de un modelo turco, ya que pienso que cada uno tiene que encontrar las soluciones más adecuadas, pero sin duda la experiencia turca es importante y vale la pena explorarla» dijo el Embajador en relación al título del Desayuno.

Cristianos, judíos y musulmanes han vivido siempre en estas tierras, conocen perfectamente el significado de una coexistencia pacífica, y, mientras en las primeras décadas de la República de Turquía (fundada en 1923), el nacionalismo pasó a dominar la política y el Islam encarnó la idea de una nación turca, de gran utilidad para mantener una identidad cultural.

 «El fin del Imperio Otomano produjo un choque cultural, una crisis de identidad debido a la idea de la superioridad de Europa y Occidente», y por consiguiente, Ataturk impuso la necesidad de un nuevo modelo: nacionalista, autoritario, moderno, secular (en el sentido de que el estado controla que la actividad religiosa no traspasa los límites fijados en la Constitución y en la Ley).
 
«En décadas recientes, sin embargo, estamos viendo cambios muy rápidos, podemos decir que desde una época de modernización autoritaria estamos experimentando una modernización más democrática empezando por las instituciones políticas. Y este  proceso está estrechamente vinculado a la idea de un Islam moderado y de un diálogo entre religiones». Lo que es más «por otra parte, a diferencia de la Unión Europea que tiene una historia reciente de coexistencia, millones de personas de diferentes credos han vivido juntos durante siglos en los territorios otomanos y por tanto otras religiones son parte de una herencia común».

Según el Embajador Gursoy, por lo tanto, la experiencia de Turquía también puede ser importante a la luz de los recientes acontecimientos que han acontecido en la región de Oriente Medio, pero lo que es aún más importante, en opinión del Embajador, es examinar el significado del término «civilización». «Tenemos que redefinir nuestra interpretación de la expresión.  Por civilización no se puede comprender otra que la judeo-cristiana-musulmana, ésta debe ser la civilización del Mediterráneo y Turquía en este proyecto está fuertemente comprometida con la promoción de la convivencia entre los pueblos y las religiones. «

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