Intervinieron: Fessahazion Pietros Menghistu, Embajador del Estado de Eritrea en Italia, y Suzanna Tkalec, Directora Humanitaria de Caritas Internationalis.

El embajador Menghistu presentó una visión general sobre las condiciones socio-económicas en Eritrea, agravadas por «la situación de amenaza internacional perenne en que se encuentra el País y las injustas sanciones que asimismo afligen al Estado».

Eritrea sigue siendo uno de los países más pobres del mundo y, a pesar de las importantes inversiones en formación, infraestructura o políticas de desarrollo, a los jóvenes -forzados a un servicio militar mal pagado y de manera indefinida debido a motivos de seguridad- no les queda otra que emigrar a Europa. Ya que «haciendo una petición de asilo político, este se les concede en alrededor de dos semanas». Pero los jóvenes –según el embajador- no emigran por motivos de oposición al gobierno, lo hacen por razones económicas. Por ello, es necesario «dialogar seriamente, dándose una cooperación entre Eritrea y Europa».

Suzanna Tkalec ha tratado la situación de la emergencia migratoria, subrayando cómo la mayoría de estos son sirios, afganos, eritreos y pertenecen a una clase media, dotada de medios para poder afrontar el coste del viaje.
 
El director humanitario de Cáritas Internationalis, brazo social y humanitario de la Iglesia Católica, ha explicado cómo las necesidades de los refugiados en Oriente Medio están hoy satisfechas, con los medios económicos a disposición, sólo en un 50%; debido a esto, la alternativa es la emigración.